Calificación de riesgo de la deuda de República Dominicana aún con retos de mejoría

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Las tres principales calificadoras ubican a República Dominicana en una posición intermedia.

Santo Domingo, RD.-La calificación de la deuda dominicana, según las tres principales firmas que lo hacen, es la siguiente: Moody’s la revisó por última vez en marzo de 2021 y su opinión está en Ba3 estable para las monedas local y extranjera en compromisos de largo plazo. De su lado, S&P hizo su última actualización en diciembre de 2021 y la fijó en BB- (estable) en moneda extranjera a largo plazo. Fitch (5/8/2020) la tiene en B, para corto plazo, y en BB- en moneda extranjera en el largo plazo. ¿Qué significa esto para la economía dominicana para el apetito financiero del Gobierno, especialmente cuando sale al mercado de bonos?

Lo primero que debe destacarse es que República Dominicana no está posicionada entre las economías con grado de inversión (AAA o BBB y sus variantes), es decir, con riesgo cero de impago y con la posibilidad de emitir deuda con la mejor tasa del mercado, que serían dos de las principales ventajas de estar en este exclusivo club reservado, por el momento, para los países desarrollados. Todo el que está de Ba1 y BB+ en adelante debe someterse a un escrutinio más profundo de quienes invierten en bonos en los mercados financieros.

Para las tres calificadoras de riesgo (Moody’s, S&P y Fitch) estar en la calificación más alta, que es la AAA, significa que hay una muy alta capacidad de pago de capital e intereses y los factores de riesgos son inexistentes. El riesgo moderado comienza a partir de Aa1 y AA, aunque se mantiene el grado de inversión, que es lo máximo de las categorías.

Fitch, que no revisa la calificación para república Dominicana desde agosto de 2020, considera un bajo riesgo de impago, pero destaca que República Dominicana enfrenta mayores incertidumbres o exposición a condiciones adversas de negocios, financieras o económicas que pueden llevarla a incumplir sus obligaciones. La firma, además, entiende que al otorgarle B, para el corto plazo en moneda extranjera, pone de manifiesto que en este rango también es vulnerable al no pago, aunque reconoce que actualmente tiene capacidad para pagar.

La firma S&P considera, según se calificación de riesgo, que República Dominicana es una economía confiable, en el largo plazo para moneda extranjera, aunque con riesgos relacionados con condiciones adversas de negocios, financieras o económicas.

En cuanto Moody’s, cuyas opiniones está en Ba3 tanto para moneda local como extranjera a largo plazo, también ubica al país en condiciones muy similares a S&P, por lo que estos calificadoras de riesgo, partiendo de la tabla de definiciones, tienen al país en la frontera del alto riesgo, que sería a partir de B1 y B+. A partir de ahí se identifica una capacidad mínima de pago, alto riesgo y las empresas no puedan cancelar el pago de intereses y capital.

La deuda pública consolidad de República Dominicana pasó de US$54,469.3 millones en diciembre de 2020 a US$59,201.6 millones al cierre de 2021, lo que indica que subió en US$4,732.3 millones, un 8.7%. Respecto al producto interno bruto (PIB) bajó de 69.1% a 62.7%, especialmente por la expansión de 12.3% que, según el Banco Central, experimentó la economía en 2021, luego de una caída de -6.7% en 2020.

Los compromisos financieros externos en bonos de República Dominicana con acreedores privados cerró 2021 en US$24,906.2 millones, un 74.7% de la deuda del sector público no financiero (SPNF). Los bonos emitidos por el Ministerio de Hacienda, de su lado, totalizaron US$10,412 millones al cierre del año pasado, representando un 72.7% de la deuda pública interna. En total, el endeudamiento con este instrumento financiero suma US$35,318.2, equivalente a un 59.7% de la deuda total.

De acuerdo con Hacienda, al 31 de diciembre de 2021 el saldo de la deuda externa e interna del SPNF totalizó US$47,674.1 millones, un 50.5% del PIB. Este saldo está compuesto en un 69.9% por deuda externa, la cual presentó un saldo insoluto de US$33,343.2 millones, mientras que el 30.1% restante corresponde a deuda interna, que totalizó RD$818,884.6 millones, es decir, US$14,330.9 millones a la tasa de cambio de RD$57.1413 por dólar.

Estos montos, según Hacienda, representan el 35.3% y 15.2% del PIB estimado, respectivamente. Del total de la deuda interna hay US$2,316.4 millones (2.5% del PIB) que corresponden a deuda intergubernamental de bonos del Gobierno central para la recapitalización del Banco Central.

A principios de año, el ministro de Hacienda, Jochi Vicente, aseguró que la reducción del peso de la deuda pública sobre las cuentas fiscales en 2021 se logró gracias a una gestión eficiente, estrategia que el Gobierno mantendrá también durante este año.

“Seguiremos haciendo todo lo que hemos venido haciendo hasta ahora para lograr la sostenibilidad de la deuda y replicar, si las condiciones lo permiten, las acciones que hemos implementado en los últimos 18 meses de manejo de pasivos”, dijo Vicente.

La visión de Morgan Stanley

El banco de inversión Morgan Stanley afirmó que República Dominicana ha exhibido un rápido y sólido crecimiento económico y una trayectoria fiscal positiva que la coloca como uno de los mercados emergentes más atractivos.

“Una fuerte recuperación del turismo, un nivel récord de envíos de remesas, altas tasas de ingresos, junto a reformas del sector energético, nos dejan con una visión positiva sobre República Dominicana”, destacó la firma en un reporte titulado “Un punto brillante en los mercados emergentes”.

En el informe, que circula este 31 de enero, el banco señaló que la recuperación lograda el año pasado -de alrededor de 11% del PIB- se mantendrá en el 2022, colocando al país con una de las tasas de crecimiento más altas de la región.

Morgan Stanley detalló que los factores que seguirán impulsando el crecimiento dominicano este año serán el turismo, la construcción, la inversión extranjera directa y el consumo de altos flujos de remesas.

El banco multinacional resaltó que el manejo de la crisis de la salud, provocada por el covid-19, fue mejor que el de otros países de la región, lo que permitió el importante crecimiento del turismo.

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