¿Pueden los bonos temáticos ayudar a recuperar las economías de los países?

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En 2021 para Latinoamérica este instrumento financiero totalizó US$48.6 billones y en República Dominicana US$100 millones.

Santo Domingo, RD.-Los diferentes gobernantes y sociedades están en la búsqueda de estrategias para despegar sus economías de manera gradual, ante los estragos causados por la pandemia del covid-19 y, ahora, por los efectos sumados al conflicto armado entre Rusia y Ucrania.

En muchos países hablar de reactivación está asociada a mayores niveles de emisiones de gases invernadero que, aunque varían entre latitudes geográficas y sectores económicos, es una problemática global común.

En el contexto actual denominado como pospandemia hace necesario abordar la crisis derivada de la misma, las dificultades climáticas y el caos bélico de manera simultánea. En ese sentido, los bonos temáticos (siendo los bonos verdes los más conocidos) se posicionan como alternativa para abordar esas problemáticas.

Para el BID Invest, miembro del Banco Interamericano de Desarrollo, “estos son instrumentos de deuda regulado y sujeto al mismo mercado de capitales y normas financieras que los otros valores de renta fija, pero emitidos con el objetivo de abordar el cambio climático, facilitar soluciones medioambientales y sociales”.

Según la International Finance Corporation (IFC), existen oportunidades de inversión y financiación climática, por parte del sector bancario de 21 países emergentes, por un monto US$23 trillones durante la próxima década. Sin embargo, la institución estima que el saldo de cartera bancaria asignada a proyectos de financiación verde podría ascender hasta el 30% al cierre de 2030.

Los bonos temáticos (verdes, azules, sociales y sostenibles) son un mercado con grandes oportunidades para incentivar, explotar y desarrollar los espacios de capitales contra el cambio climático, ya que se dirige a financiar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 y la Agenda de París.

Además, se alinean a estándares internacionales como los de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA), que incluyen requisitos de transparencia con respecto al uso de los fondos.

La Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) plantea que, ante las cifras requeridas para abordar los problemas climáticos, “se requieren de los esfuerzos de todos los estamentos de la sociedad: del sector público de cada país, el rol financiero privado en general y del área bancaria”, son claves para facilitar el flujo de recursos hacia proyectos de inversión y financiación cuyo impacto sea positivo y de carácter permanente.

Felaban indica que estas herramientas financieras pueden superar las barreras cuando existen escaso financiamiento dedicado a los activos y proyectos sostenibles, poco respaldo al sector público con dimensión ambiental, así como brechas de inversión en tecnologías limpias y la falta de apoyo a proyectos basados en recursos naturales y en economía inteligente para el clima.

Inversores desplazándose

El mercado mundial de bonos temáticos está en crecimiento. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la financiación climática movilizada desde países de altos ingresos hacia países de ingresos medios ascendió a US$79.6 billones al cierre de 2019, cifra superior a la registrada en 2018 (US$78.3 billones) gracias a un repunte por parte de la financiación por entidades multilaterales.

Esta cifra es notoriamente superior a la reportada por esta misma entidad en 2013, año en el cual se registró un total de compromisos cercano a US$52.4 billones. Una muestra de que el interés de los inversores está desplazándose cada vez más hacia los mercados en desarrollo.

Aunque los datos correspondientes al 2020 podrían conocerse durante el 2022, la OECD es enfática al afirmar que difícilmente pueda lograrse la meta de US$100 billones. Sin embargo, dada la inclusión de nuevos compromisos financieros a partir de 2019, “es muy probable que se alcance la cifra de US$100 billones hacia el año 2023“.

Una mirada en Latinoamérica

Países como México, Chile, Brasil y Colombia han incursionado en esta tendencia de inversión alcanzando cifras significativas. Según los datos de Climate Bonds Inititative (CBI), la emisión de bonos verdes, sociales y sostenibles en la región con corte a junio de 2021 totalizó US$48.6 billones, de los cuales US$30.2 billones correspondieron a bonos verdes, cifra que aumentó 122% en comparación con septiembre de 2019.

En América Latina, no son pocos los casos de éxitos. En 2016, Bancolombia se convirtió en el primer banco privado de la región en emitir bonos verdes, al completar una emisión de alrededor US$115 millones, cuyos recursos fueron destinados a proyectos de energía renovable y construcción sostenible en Colombia.

A partir de allí, marcas latinoamericanas como Banco Pichincha (Ecuador), Banco Galicia (Argentina), Banco Itaú (Brasil), Banco de Chile, Banamex (México) y Banistmo (Panamá), entraron al mercado de emisiones temáticas de manera activa.

Los bonos temáticos son una oportunidad clave para esta región porque la mayoría de los países que la conforman son emergentes, lo que puede darles más profundidad a sus mercados de capitales; además, tienen la oportunidad de exportar muchas materias primas que podrían desarrollarse desde un enfoque amigable con el medioambiente.

República Dominicana

La primera emisión de bonos temáticos en República Dominicana fue de tono verde, para aumentar la capacidad instalada del parque eólico Larimar I en casi un 68%, de 176,5 MW a 296.5 MW de energía limpia (enfocado también, para reducir la dependencia energética del petróleo), donde la demanda es limitada a 335,000 barriles cada año.

Este génesis fue acogido por los inversores dominicanos con una demanda de más de 15 veces superior a la oferta para el primer tramo de USD$20 millones, con una tasa fija de 5.15 %, distribuidos en 2 millones de valores fideicomiso, cuyo principal activo está conformado por los derechos económicos del Parque Eólico Larimar I, propiedad de la Empresa Generadora de Electricidad Haina (EGE Haina), siendo su vencimiento el 31 de julio de 2036.

El monto total que la Superintendencia del Mercado de Valores (SIMV) aprobó en mayo de 2021 fue de US$100 millones, por lo que está previsto la colocación de nuevos tramos a lo largo de este año 2022.​

Ya que la inversión extranjera directa (IED) fortalece su peso cada día en la economía local, y, la misma, continúa creciendo de manera exponencial (la octava de América Latina, detrás de Panamá), el aumento en la cantidad de emisiones, la diversidad de sectores financiados, y las mayores iniciativas del sector privado por estos títulos de valores, impulsarían el dinamismo de estos a corto, mediano y largo plazo.

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