El francotirador que planeó matar a Pedro Sánchez alega en el juicio que fue «una ensoñación» provocada por el orujo y el vino

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Entre julio y septiembre de 2018, el acusado expresó su voluntad de llevar a cabo el magnicidio en un grupo de WhatsApp que reunía a personas de ideología política conservadora.

Este martes ha comenzado el juicio a un hombre, de 66 años, que en 2018 planeó el asesinato del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. El acusado, vigilante de seguridad de profesión, participaba en un grupo de WhatsApp en el que escribió que le «gustaría tener en el punto de mira» a Sánchez.

Tras su detención, un registro en su domicilio halló todo un arsenal de armas, entre las que se encontraban rifles de precisión e, incluso, un fusil de asalto. Desde entonces se encuentra en prisión preventiva.

La Fiscalía solicita 18 años y seis meses de cárcel para este hombre, que es un tirador experto y tenía licencia de armas, que le fue retirada tras su detención. La Fiscalía le considera culpable de varios delitos: homicidio en grado de proposición, depósito de armas y municiones de guerra, tenencia de armas prohibidas, depósito de municiones no autorizadas y tenencia de explosivos, con el agravante de discriminación ideológica.

Fruto del alcohol

Durante el juicio oral, el hombre, identificado como Manuel Murillo, ha declarado ante el magistrado que todo fue fruto de «la ensoñación» provocada por el vino y el orujo. Así, ha afirmado que se bebía las botellas de vino como si fueran «tercios de cerveza» y que se llegó a sentir «un héroe para salvar a España» y «un Rambo». 

Además, Murillo ha sostenido que se encontraba bajo la influencia del periodista radiofónico Federico Jiménez Losantos, periodista conservador de esRadio, al que ha señalado como parte de la inspiración que le llevó a realizar los comentarios y actuaciones de los que se le acusa. 

La exhumación de Franco

Según la Fiscalía, el individuo planeó matar al presidente tras la decisión de exhumar al dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, el megamonumento que el autócrata se construyó con mano de obra de presos políticos a modo de mausoleo. Todo se destapó cuando una de las participantes del grupo de WhatsApp le denunció a las autoridades.

Entre julio y septiembre de 2018, el acusado expresó su voluntad de llevar a cabo el magnicidio en el citado grupo, que reunía a personas de ideología política conservadora a las que el individuo no conocía personalmente en su mayoría. 

«No podemos permitir que humillen al Generalísimo Francisco Franco ni a José Antonio Primo de Rivera. Es una venganza por haber perdido la guerra», escribió en el servicio de mensajería instantánea. «No lo voy a consentir. Si es preciso me voy a ir armado y me sentará en la tumba de Franco y si se acercan disparo«, aseveró.

Así, expresó su intención de ir a «cazar» a Sánchez y requirió ayuda para llevar a cabo sus planes, asegurando que tenía un arsenal de armas: «Yo lo hago. Necesito ayuda y tienen que ser patriotas«, afirmaba, a la vez que se definía como «un francotirador» y aseveraba que «con un tiro preciso se acaba el Sánchez antes de que hunda a España».

Tras su detención el 19 de septiembre de 2018, le fueron incautados un artefacto explosivo casero, una pistola, una carabina, un puñal, una impulsora neumática casera, tres revólveres, una escopeta, un fusil de asalto, una ballesta y munición, entre otros.

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